
El jengibre ornamental necesita calor, humedad y luz filtrada; sus inflorescencias duran semanas y los rizomas permiten dividir las matas.

La lechuga de agua flota en aguas cálidas y se multiplica por estolones; puede cubrir estanques y bloquear canales, por lo que exige control legal.

La glicinia es una trepadora leñosa de floración primaveral; necesita sol, una estructura resistente y podas dos veces al año para controlarla.

La acacia azul alcanza 3–10 m y florece a fines del invierno; sus semillas germinan con calor, pero puede naturalizarse fuera de su región.

El acebo alcanza 8–15 m y produce bayas rojas en plantas femeninas polinizadas; sus frutos contienen saponinas y no deben ingerirse.

La camelia prospera con luz filtrada, suelo ácido y humedad constante; descubre cómo elegirla, regarla y lograr flores sanas en cada estación.