







Ficha rápida
- Nombre científico
- Prunus armeniaca
- Familia
- Rosaceae
- Origen
- Asia central y regiones próximas
- Forma
- Redonda u ovalada, con surco longitudinal
- Color
- Amarillo a naranja, a veces con rubor rojizo
- Sabor
- Dulce y ácido, aromático
- Temporada
- Norte: final de primavera–verano; sur: final de primavera–verano austral
- Conservación
- 2–5 días a temperatura ambiente; 1–2 semanas refrigerado
- Partes comestibles
- Pulpa y piel lavada
- Partes no comestibles
- Hueso y semilla interior
Cómo es el albaricoque y cómo reconocerlo
El albaricoque es una drupa de tamaño pequeño o mediano, redondeada u ovalada, con un surco longitudinal que marca la unión de las dos mitades. La piel es fina y aterciopelada, de color amarillo a naranja, a veces con una zona rojiza expuesta al sol; la pulpa es jugosa, aromática y de textura tierna cuando madura.

El fruto suele medir alrededor de 3–6 cm de diámetro, aunque el tamaño varía según el cultivar y la carga del árbol. En el centro contiene un hueso duro y aplanado que protege una semilla. La pulpa se separa del hueso con facilidad cuando está madura, pero permanece adherida si se recoge demasiado pronto.
El color naranja intenso suele acompañar la maduración, pero no es una señal suficiente por sí sola. Comprueba también el aroma, la suavidad ligera al tacto y la ausencia de zonas verdes duras cerca del pedúnculo.
Variedades y diferencias de sabor
Los albaricoques se comercializan en numerosos cultivares que se diferencian por el tamaño, la firmeza, el dulzor, el aroma y la época de cosecha. Las variedades tempranas llegan primero al mercado, mientras que las tardías prolongan la temporada.

| Variedad o grupo | Rasgos habituales | Uso |
|---|---|---|
| Canino | Fruto grande, naranja y de pulpa firme | Fresco y conserva |
| Búlida | Fruto mediano a grande, jugoso y aromático | Fresco y mermelada |
| Moniquí | Piel clara, pulpa dulce y aroma delicado | Consumo fresco |
| Bergeron | Fruto naranja con rubor rojo, firme y equilibrado | Fresco, secado y cocina |
| Tilton | Pulpa firme, buen comportamiento en conserva | Conservas y deshidratado |
Los nombres comerciales cambian entre países y algunos cultivares se conocen con sinónimos regionales. Si buscas una fruta para secar, elige piezas firmes y de pulpa consistente; para comer fresca, prioriza el aroma y la madurez antes que el tamaño.
Cuándo es temporada en cada hemisferio
El albaricoque es una fruta de temporada cálida. En el hemisferio norte, la cosecha se concentra desde el final de la primavera hasta el verano, aproximadamente entre mayo y agosto según la región; en el hemisferio sur, suele llegar entre noviembre y febrero, con variaciones por altitud y cultivar.

En zonas mediterráneas, las variedades tempranas maduran al final de la primavera y las tardías avanzan hacia el verano. En regiones de montaña, la cosecha se retrasa por las temperaturas más bajas. En países tropicales, la fruta puede proceder de valles de altura o de importación, por lo que la temporada del mercado no siempre coincide con la producción local.
La disponibilidad fresca suele ser breve en comparación con la del albaricoque seco o en conserva. Si compras fuera de la temporada local, revisa el país de origen y el estado del fruto para distinguir una fruta recién cosechada de otra que ha viajado o permanecido almacenada.
Cómo elegir un albaricoque maduro
Elige frutos con piel íntegra, aroma dulce y color amarillo o naranja uniforme. Un albaricoque maduro cede ligeramente al presionarlo con suavidad, pero no debe estar blando ni presentar líquido en la superficie. Las zonas hundidas, grietas húmedas y manchas de moho indican deterioro.

El fruto verde o muy duro suele ser poco aromático y puede quedar harinoso si se recoge antes de tiempo. Los ejemplares muy blandos se magullan con facilidad y fermentan rápidamente. Compra cantidades pequeñas si no vas a consumirlos en uno o dos días.
- Busca piezas de peso adecuado para su tamaño y con aroma fresco.
- Evita golpes profundos, grietas y manchas húmedas.
- Separa los frutos maduros de los más firmes para consumirlos por orden.
- No confundas un rubor rojo localizado con una señal de madurez completa.
La firmeza depende de la variedad: algunos albaricoques maduros se mantienen consistentes, mientras que otros se ablandan más. Usa el aroma y la respuesta suave al tacto junto con el color.
Cuánto dura y cómo conservarlo
El albaricoque maduro se conserva aproximadamente 2–5 días a temperatura ambiente y alrededor de 1–2 semanas refrigerado, según su madurez y el estado al comprarlo. Guarda los frutos enteros en el cajón de verduras, sin lavarlos antes, y lávalos justo antes de comerlos.
Si están firmes, déjalos uno o dos días en una bandeja a temperatura ambiente para que desarrollen aroma. Cuando estén maduros, refrigéralos y evita apilarlos, porque la presión provoca magulladuras. Retira los frutos deteriorados para que no aceleren la descomposición de los demás.
Para congelarlos, lava la fruta, sécala, pártela por la mitad y retira el hueso. Congela las mitades extendidas en una bandeja y después pásalas a una bolsa o recipiente. La textura se ablanda al descongelar, por lo que funcionan mejor en batidos, compotas, salsas y repostería que como fruta fresca.
Usos culinarios y partes que se comen
La pulpa y la piel del albaricoque son comestibles; la piel se puede dejar después de lavar bien la fruta. Se consume fresco, en ensaladas, yogur, tartas, compotas, mermeladas, salsas y preparaciones saladas con carnes. El secado concentra los azúcares y permite conservarlo durante meses si se almacena sin humedad.

El hueso duro se retira antes de comer o cocinar. En su interior hay una semilla o almendra que contiene amigdalina y otros glucósidos cianogénicos, capaces de liberar cianuro al triturarse y metabolizarse. No comas las semillas de albaricoque, ni dulces ni amargas, y no las muelas para añadirlas a recetas.
La pulpa aporta fibra, potasio y carotenoides, entre ellos betacaroteno, que contribuye al color naranja. El albaricoque seco concentra más azúcares y energía por peso que el fresco, por la pérdida de agua; revisa si lleva azúcar añadida o conservantes como sulfitos cuando exista sensibilidad a estos compuestos.
¿Pueden comer albaricoque los perros y los gatos?
Los perros pueden comer una pequeña cantidad de pulpa madura sin hueso, tallo ni hojas, como premio ocasional. En gatos también se puede ofrecer un trocito mínimo de pulpa sin hueso, aunque no es necesario en su dieta y muchos no muestran interés por la fruta. Empieza con una cantidad pequeña y evita dar piezas enteras a animales pequeños.

El hueso y la semilla interior son las partes peligrosas: el hueso puede provocar atragantamiento u obstrucción intestinal, y la semilla contiene compuestos cianogénicos. Las hojas y los tallos del albaricoquero también contienen glucósidos cianogénicos y no deben quedar al alcance de las mascotas. La pulpa en exceso puede causar diarrea por sus azúcares y fibra.
Si un perro o gato mastica el hueso, ingiere semillas u hojas, o presenta vómitos, debilidad, dificultad respiratoria o alteraciones repentinas, contacta de inmediato con un veterinario o un servicio de toxicología animal. No provoques el vómito ni administres remedios caseros.
Alergias y precauciones para las personas
El albaricoque pertenece a las Rosaceae y puede desencadenar reacciones en personas sensibles a frutas de hueso. Algunas personas con síndrome de alergia oral relacionado con pólenes presentan picor u hormigueo en labios y boca al comer fruta cruda; la tolerancia a la fruta cocida puede ser diferente, pero depende de cada caso.

Los sulfitos utilizados en algunos albaricoques secos pueden causar reacciones en personas sensibles, especialmente quienes tienen asma. Lee la etiqueta de los productos deshidratados y elige opciones sin sulfitos si un profesional sanitario te ha indicado evitarlos. Ante hinchazón de garganta, dificultad respiratoria o reacción generalizada, busca atención médica urgente.
Para niños pequeños, corta la pulpa en trozos blandos y retira completamente el hueso. No dejes semillas sueltas en preparaciones ni permitas que se muerdan; además del riesgo de cianuro, el hueso duro puede causar atragantamiento.
Cómo prepararlo y qué conviene saber
Lava el albaricoque bajo agua corriente, sécalo y ábrelo por el surco para retirar el hueso. Si la pulpa está firme, córtala en gajos para ensalada o cocínala con poca agua hasta que se ablande. Para mermelada, combina la fruta con azúcar y zumo de limón, ajustando la cantidad al dulzor natural y a la acidez de la variedad.
El albaricoque fresco no madura mucho después de cosechado si se recoge demasiado verde; por eso, el aroma y la textura son mejores indicadores que el simple cambio de color. En conserva y deshidratado, el sabor se intensifica y la fruta se vuelve más dulce. La pulpa también se utiliza en salsas agridulces y rellenos de repostería.
El albaricoque no debe confundirse con el melocotón o la nectarina: los tres son frutos de hueso, pero difieren en tamaño, textura de piel y características de pulpa. La piel aterciopelada, el tamaño generalmente menor y el aroma particular ayudan a reconocerlo. Para una compra de calidad, prioriza frutos de temporada, sin golpes y con madurez uniforme.


